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Test de Elevación de la Pierna Recta (EPR)

La mecanosensibilidad es la propiedad que permite al tejido adaptarse a estímulos mecánicos como la compresión o la tracción (1). La mecanosensibilidad neural es la respuesta al cambio mecánico sobre los nervios y para su valoración se han descrito métodos como los test neurodinámicos (2).

Los diferentes test neurodinámicos se utilizan para la evaluación y diagnóstico de trastornos neuromusculares tales como síndromes de compresión, o dolores con características neuropáticas. Cuando hay afectación del nervio, los signos más habituales son la disminución en la movilidad neural, aumento de la sensibilidad mecánica, deterioro en la conducción nerviosa, isquemia sobre tejido neural, inhibición del transporte axonal y el edema intraneural(2–13).

 

Los test neurodinámicos se pueden realizar tanto en miembro sano como afecto, y hay discrepancias en cuanto al punto de finalización o “end-point” de los test. En caso del EPR se recomienda que el test se realice hasta el umbral del dolor (P1)(14), aunque algunos clínicos lo realizan hasta el punto de máximo dolor (P2) (15).

 

El Test de Elevación de la Pierna Recta (EPR) o en inglés “Straight Leg Raise” (SLR) es uno de los test más utilizados tanto en el ámbito físico-deportivo como en el científico, siendo una herramienta fácil y que requiere escaso material para su práctica(15–20). Consiste en la realización de forma pasiva de una flexión de cadera, estando el paciente en supino y con la rodilla en posición de extensión. El test se interpreta midiendo el ángulo máximo entre la pierna y la horizontal y los síntomas que se generan al sujeto durante su realización.(21)

slr 1

El test EPR es una buena herramienta para evaluar las ramas del nervio ciático (2,18) (2,18). Permite evaluar la resistencia pasiva, el rango de movimiento (ROM) pasivo así como la predicción de lesiones en el miembro inferior(22). Además, puede ser un indicador de factor de riesgo para el desarrollo de patologías musculares en isquiotibiales(23), permite el diagnóstico de patologías por compresión de la raíz nerviosa, y parece ser útil para excluir el diagnóstico de protrusión discal en menores de 30 años (24).

 

Existen factores, llamados maniobras de sensibilización, que intervienen en los resultados de los test neurodinámicos aumentando la tensión en tejido nervioso(25,26). Algunos estudios examinan las variaciones de los resultados en función de la posición de tobillo, posicionándolo en flexión dorsal (FD)(19), flexión plantar (FP)(23,27,28) o posición neutra (PN)(29–32). Se ha demostrado la importancia de la posición del tobillo durante la realización del test, ya que en FD hay mayor resistencia pasiva al estiramiento, un rango de movimiento (ROM) menor, y un incremento de la tensión neural (20). Estudios que utilizan como mecanismo de sensibilización la flexión plantar y la flexión dorsal indican que hay una frecuencia mayor de sintomatología distal con la inclusión de la FD en sujetos sin dolor lumbar(18). Además, este estudio añade que el componente de FD durante el test aumenta los síntomas distales y desencadena una respuesta muscular con antelación o respuesta de espasmo (18).

 

Mientras que sólo unos pocos estudios han llegado a la conclusión de que la prueba EPR pasiva tiene una alta especificidad (33,34), varios estudios han demostrado una alta sensibilidad y baja especificidad (35–37), lo que indica que el test EPR sirve para descartar  la patología que se valora(38).Además, hay poco acuerdo sobre lo que constituye una prueba EPR como positiva en cuanto a la localización del dolor, la limitación de elevación de las piernas o de importancia clínica(39).

La reproducción del dolor cuando el examinador levanta la pierna afectada es generalmente considerada para indicar la presencia de irritación de la raíz(40), pero hay una amplia variación en la relevancia atribuida al ángulo de elevación en el que se provoca el dolor (41).

elevacion pierna recta

 

Se ha sugerido que menos de 70 grados es clínicamente significativo para patologías por compresión (19), aunque desde una perspectiva puramente diagnóstica, la reproducción de dolor en las piernas es más importante que el grado de limitación(42). Un segundo problema con la interpretación de la prueba en elevaciones por encima los 70 grados es la aparición de dolor de isquiotibiales por estiramiento(41). Para hacer diferenciación entre musculatura isquiotibial y síntomatologia neural, podemos pedir al paciente que mientras se mantenga la pierna en el punto donde comienzan los síntomas, que lleve la cabeza a posición de flexión y extensión, si los síntomas aumentan y disminuyen, podemos sospechar de sintomatología neural, en caso de que modificando la posición cervical, no encontremos cambios en los síntomas distales, pensaremos que los síntomas pueden venir de musculatura isquiotibial.

Por lo tanto, las maniobras de sensibilización pueden suponer modificaciones sobre la distribución de los síntomas, sobre la calidad de los síntomas y puede provocar cambios en el ROM de cadera (en caso del EPR).

Otras maniobras descritas que pueden sensibilizar el EPR son la rotación interna y la aducción. La rotación interna supone un incremento en la tensión del plexo sacro, debido entre otras causas a un estiramiento del músculo piramidal (19,43); mientras que la maniobra de aducción supone un incremento sobre el tejido neural, y es por eso que la posición descrita de menor tensión neural es la de rotación externa y la abducción de cadera (43).

A la hora de realizar el test, debemos tener en cuenta por un lado las diferencias entre sexo, ya que hay estudios en los que demuestran haber diferencias en la movilidad pasiva de las articulaciones entre hombres y mujeres siendo mayor para las mujeres (52,53). Por otro lado debemos realizar el test siempre en la misma posición, tanto posición de cabeza y de miembro superior.

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