Pilates, ¿método, moda, o las dos?

El método Pilates en la actualidad es la evolución de un método creado por Joseph Pilates, nacido en Alemania en 1880.

Es un sistema de ejercicios centrado en la postura, la respiración, el desarrollo de la fuerza y la flexibilidad muscular, trabajando los músculos de manera integrada y no aislada, proporcionando a quien lo practica una comprensión profunda del cuerpo, una mejora de la postura y de la calidad de vida.

Supone una educación corporal muy completa donde se trabaja el cuerpo como un todo. Es el complemento perfecto para cualquier ejercicio cardiovascular, y apto para cualquier persona, edad y estado de forma físico ya que permite adaptar los ejercicios.

Cada movimiento tiene un número máximo de repeticiones recomendado para trabajar de forma eficaz, ya que busca la CALIDAD y no la cantidad de movimiento.

Durante los últimos año, el Pilates se ha puesto de moda el entre los fisioterapeutas, ya que es un método que podemos utilizar en nuestra práctica para mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes.

Me explico; “se ha puesto de moda” porque hemos llegado a una situación en la que si no hacemos Pilates, es difícil encontrar trabajo (a pesar de tener formación y experiencia en otros campos de la fisioterapia) o que los pacientes entren por la puerta de nuestras clínicas. Hoy en día, el método de ejercicio terapéutico por excelencia es el Pilates (hace años los profesionales recomendaban natación, ahora Pilates, y en el futuro será otro tipo de ejercicio) por sus beneficios por supuesto, pero también “porque vende”.

Voy a resumir un poco los principios y bases del método, y después analizaremos lo que significa entonces el Pilates como herramienta para nuestro desempeño laboral y para los pacientes.

Foto Joseph Pilates

 

Principios del método Pilates

Joseph Pilates describió su método en seis principios con el objetivo de alejarse del entrenamiento específico que llega al agotamiento muscular y crea desequilibrios musculares, llevando al cuerpo a un equilibrio y a una fuerza natural a través del ahorro del movimiento y la respiración, llegando al punto de TENSIÓN y no de agotamiento.

Todos los principios están relacionados e integrados en cada ejercicio:

Concentración: Es clave para conectar la mente y el cuerpo. Cuando ponemos atención a los movimientos que realizamos, somos capaces de sentir mucho más el área que trabajamos.

“Mantén siempre la mente plenamente concentrada en el propósito de los ejercicios mientras los realizas” (Joseph Pilates)

Control: Los movimientos musculares no son bruscos, si no lentos y controlados; más exigentes, pero también más eficaces.

“La buena postura sólo puede adquirirse cuando todo el mecanismo corporal está bajo un control perfecto” (Joseph Pilates)

Centralización: En el centro del cuerpo se acumula un grupo considerable de músculos que requieren nuestra debida atención. Es el “core”, “centro” o “powerhouse” (musculatura central del cuerpo: transverso del abdomen, multífidos, diaframa, musculatura del suelo pélvico). Sea cual sea el movimiento, levantar un brazo o una pierna, empieza en nuestro “centro”.

“El centro de tu cuerpo es tu mansión de poder. Todos los movimientos deben surgir del centro” (Joseph Pilates)

Fluidez: Se evitan los movimientos bruscos y aislados, predominando el control sobre la velocidad. Los ejercicios son continuos. Es el principio que más tarde se consigue, resultado de mucho tiempo  y trabajo.

“Los ejercicios son diseñados para darte flexibilidad, habilidad y gracia en los movimientos” (Joseph Pilates)

Precisión: Cada movimiento tiene un propósito. Es importante focalizar la atención en la precisión y amplitud de los movimientos.

“Conseguir los beneficios de los ejercicios depende de que se realicen con la máxima precisión” (Joseph Pilates)

Respiración: Es el principio más importante. Tiene la finalidad de oxigenar los músculos y prevenir el cansancio. En Pilates se utiliza una respiración torácica (sin “hinchar” el abdomen, trabajando el transverso)

“Respirar es el primer acto de la vida. Nosotros mismos dependemos de ello. Debemos aprender el arte de la respiración correcta” (Joseph Pilates)

 

Bases del método Pilates

Además de los seis principios, existen cinco aspectos biomecánicos que se integran para conseguir un ejercicio seguro y efectivo. Enseñar estos fundamentos al inciio del proceso de aprendizaje asegura que los alumnos consigan tener conciencia sobre cómo funciona el cuerpo y controlarlo adecuadamente.

Respiración costal o torácica: Exhalar profundamente aumenta la contracción de los músculos abdominales, enfatizando el trabajo de los estabilizadores (core): transverso abdominal y oblicuos, suelo pélvico y multífidos.

Durante la inspiración, las costillas se dirigen hacia arriba y hacia afuera, expandiendo la caja torácica y en la espiración, se “cierran”, dirigiéndose hacia abajo y flexionando la columna ligeramente gracias a la contracción del transverso. Por esto se recomienda soltar el aire en los movimientos de flexión, aunque también se puede hacer en ejercicios de extensión para buscar un aumento de la estabilidad.

Colocación de la pelvis: En los ejercicios de suelo se debe trabajar la pelvis en posición neutral (normalmente en ejercicios con los pies apoyados en la colchoneta) o ligera retroversión (cuando las piernas se encuentran elevadas). Una vez que los músculos del core se controlen, se pueden trabajar todos los ejercicios en posición neutra estabilizando igualmente la columna lumbar.

Colocación de la caja torácica: Al igual que las costillas bajan y cierran el abdomen en espiración, en ejercicios inspiratorios cuando los brazos pasan por encima de la cabeza, las costillas deben mantenerse “cerradas”, controlando el core también en la inspiración, para estabilizar la columna dorsal.

Estabilización y movimiento escapular: Los movimientos de las extremidades superiores deben ser libres pero controlados desde la cintura escapular, es decir desde los omóplatos. Deben mantenerse los hombros anclados cerca de la columna y alejados del cuello, y desde esa posición poder mover los brazos sin sobreesfuerzo para la zona cervical.

Colocación de la cabeza y cervicales: La columna cervical siempre debe ir en la dirección del resto de la columna, es decir acorde en las flexiones y las extensiones, mediante un ligero movimiento craneovertebral (dar instrucciones como llevar la barbilla al cuello son de gran utilidad)

 

Conclusión

Bien, es prácticamente perfecto, pero creo que como todo, no debemos “obsesionarnos”. Por suerte, el Pilates ha evolucionado y ya no nos centramos en los 32 ejercicios que Joseph Pilates describió en su día, si no que aplicamos sus bases y métodos en variaciones de ejercicios que creo que como fisioterapeutas, somos capaces de hacer (a no ser que sigamos el método Pilates de manera estricta como se creó en su día, y espero que muchos expertos en Pilates me perdonen, pero los métodos han evolucionado). ¿Acaso no podemos realizar infinidad de ejercicios aplicando las bases del Pilates que más nos interesen para nuestros pacientes? ¿Un ejercicio de musculación no es controlado ni beneficioso si no se llama Pilates? ¿La respiración menos costal y más abdominal que utiliza el yoga no es en muchos casos más beneficiosa?

Como profesionales de la salud, tenemos infinidad de herramientas para trabajar mediante el ejercicio terapéutico: Trabajo de cadenas musculares (GDS, RPG, Mézières), Yoga, Ejercicios de espalda específicos, y en consonancia con profesionales del ejercicio físico como entrenadores personales podemos diseñar programas de ejercicios adaptados a cada persona, utilizando materiales prácticos como por ejemplo el bosu o el TRX, haciendo ejercicios más analíticos o más globales, más suaves o más intensos, que pueden trabajar todos los sistemas del paciente obteniendo una mejora general.

Con esto pretendo romper una lanza a favor del ejercicio físico en general, sin quitarle el mérito al Pilates. Realizando ejercicio siempre adaptado para los pacientes y controlado por los terapeutas, creo que podemos ganar mucho más si ampliamos el espectro y cuando un paciente viene a demandarnos Pilates porque “se lo han recomendado” sepamos valorar su situación y ofrecerle el ejercicio que más se adapte a sus necesidades, se llame Pilates o no, al igual que lo hacemos con los tratamientos individuales tras valorar a nuestro paciente.

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