Fisioterapia obstétrica: Prevención de las disfunciones del suelo pélvico tras el parto

Cada día en nuestro sector somos más los que nos especializamos en fisioterapia obstétrica, para acompañar a las mujeres desde el inicio del embarazo hasta el postparto, buscando minimizar las repercusiones que este proceso tiene en el cuerpo de la mujer, especialmente en el suelo pélvico.

Para ello vamos a comenzar exponiendo los cambios que sufre la mujer durante el embarazo, durante el parto, y hablaremos sobre el tratamiento que el fisioterapeuta especializado en fisioterapia obstétrica puede llevar a cabo.

 

MODIFICACIONES DEL SUELO PÉLVICO DURANTE EL EMBARAZO

El tono perineal normal se mantiene mediante reflejos posturales y de estiramiento, independientemente de la contracción voluntaria. Este tono, durante la gestación, puede variar (de manera no patológica, es normal que disminuya durante el embarazo) por:

  • Aumento excesivo del peso materno
  • Práctica de deportes de impacto o “hiperpresión”
  • Las hormonas: estrógenos y progesterona reblandecen el tejido conjuntivo y disminuyen la excitabilidad muscular, respectivamente.
  • Mal tránsito intestinal o estreñimiento.

MODIFICACIONES DEL SUELO PÉLVICO TRAS EL PARTO

  • Lesiones musculares:

Un 80% de las mujeres sufren algún tipo de lesión perineal en el parto, aunque la mayoría son asintomáticas durante el postparto.

Las lesiones musculares producidas pueden ser:

Roturas por desgarro:

Existen cuatro grados de desgarro. En el primer grado se afecta la piel y la mucosa vaginal, en el segundo grado la musculatura pelviana (sin afección del esfínter anal), en el tercer grado con afectación del esfínter anal (dentro de este, podemos encontrar tres grados de gravedad) y el cuarto grado con afectación también de la mucosa del recto.

Es de vital importancia realizar una valoración en el momento justo del postparto, ya que mujeres que han sufrido este tipo de desgarros tienen mayor incidencia en padecer incontinencia urinaria y además, prolapsos años más tarde.

Episiotomía:

La episiotomía es la incisión que facilita la salida del feto. Se utiliza para evitar los desgarros. Se podría decir que es un “desgarro controlado”. Es importante saber cuándo realizarla ya que no debe formar parte del protocolo en el parto.

Sobreestiramiento y/o compresión muscular:

Por la salida del feto, el tamaño de la cabeza, la posición… El cuerpo de la mujer está fisiológicamente preparado para esta salida, pero dependiendo del estado inicial de la musculatura será más rápida o lenta la recuperación

Lesiones del esfínter anal:

Aumentan con la utilización de técnicas instrumentales o episiotomía, y en ocasiones pasan desapercibidas ya que las mujeres tienen reparo en describir sus síntomas (flatulencias, incontinencia fecal, urgencia…)

Lesiones del tejido conjuntivo

Distensiones de la fascia endopélvica y paredes vaginales (dan soporte a las vísceras intrapélvicas)

Desinserción de las paredes laterales de la pelvis

Lesiones nerviosas

Es importante hablar del plexo sacro y del nervio pudendo, afectado por el traumatismo obstétrico.  La lesión de este nervio puede darse en todo su recorrido, produciéndose una desmielinización del nervio. Suele revertir meses después del parto.

  • Otros cambios

Descenso de la presión y longitud uretral

Aumento del ángulo uretrovesical

Descenso del cuello vesical en reposo

Hipermovilidad uretral durante el esfuerzo

 

PREVENCIÓN DESDE LA FISIOTERAPIA OBSTÉTRICA

  • Trabajo lumbopélvico

Estiramientos

Técnicas de reeducación postural

Flexibilización articular

Tonificación de la musculatura del core (especialmente transverso abdominal)

Tonificación del suelo pélvico

  • Trabajo de suelo pélvico

Ejercicios de tonificación

Masaje perineal: Se realiza en las últimas semanas del embarazo, con el objetivo de proporcionar elasticidad y flexibilizar la musculatura

  • Mejora del tránsito intestinal

Para evitar el estreñimiento, se utilizan maniobras de expulsión con la glotis abierta, evitando la maniobra de Valsalva, se recomienda sentarse en una postura con ligera flexión de caderas (tronco inclinado hacia delante) para favorecer la evacuación, practicar ejercicio físico, llevar una alimentación equilibrada (suficiente aporte de fibra y evitación de alimentos que estriñen)

Estas indicaciones son importantes antes del parto para prevenir las posibles disfunciones que pueden producirse en el suelo pélvico. Es importante realizar además estrategias durante el parto y en el postparto inmediato, así como un programa de preparación física al parto que el/la fisioterapeuta obstétrico/a debe adaptar a la paciente, ya que los efectos del embarazo y el parto son diferentes en cada futura mamá.

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Bibliografía:

Walker C. Fisioterapia en obstetricia y uroginecolog a. 1st ed. Barcelona : Elsevier Masson; 2013.

RCOG Royal College of Obstetricians and Gynaecologists. The management of third-and fourth-degree perineal tears. RCOG Green-top Guideline No. 29, 2007

Van Geelen JM, Lemmens WA, Eskes TK, Martin Cb, Jr. The urethral pressure profile in pregnancy and after delivery in healthy nulliparous women. Am J Obstet Gynecol. 1982 ;144(6) :636-49

 

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