Posiciones durante el parto: análisis de las posturas mas comunes

Son muchas las posturas que podemos que puede adoptar la mujer en el momento del parto, generalmente se trata de estandarizar la postura, buscando la comodidad del equipo médico principalmente. Cómo ya vimos en la entrada “Fisioterapia durante el parto; Intervención en fase de dilatación” (A), las diferentes posturas generan cambios en los diámetros pélvicos, que mejoran o disminuyen la eficacia de las contracciones uterinas y que acortan o alargan la duración del parto.

No debemos olvidar tampoco los beneficios que tiene la practica de ejercicio durante la gestación de la mujer, supervisado y controlado por un personal sanitario. Esto traerá consigo beneficios también en el momento del parto, y en el postparto a la mejor recuperación de la nueva mamá.

A continuación se describen las posiciones mas comunes en el momento del parto:

 

Decúbito supino

La variante de posición supina más usada en obstetricia es la posición de litotomía, también denominada comúnmente posición ginecológica (1). La mujer embarazada reposa tumbada sobre su espalda. Sus piernas se colocan en flexión y en abducción, apoyadas sobre las perneras de la cama o camilla.

Desde esta posición la mujer puede adoptar una flexión máxima de cadera, lo que generaría una retroversión pélvica y una nutación del sacro, beneficioso para aumentar el diámetro superior pélvico (2). Esta posición resulta entonces beneficiosa en el encajamiento fetal. Si la flexión de cadera no es máxima sino que se presenta una semiflexión, se estaría posibilitando mayor libertad de movimiento en cuanto a los movimientos de anteversión/retroversión y nutación/contranutación.(3)

Las posiciones supinas durante el parto se asocian con una disminución del retorno venoso y con una disminución del gasto cardiaco materno, esto es debido a la presión que ejerce el útero grávido sobre la vena cava y la aorta. Una consecuencia de esta disminución es la disminución de la perfusión placentaria y el intercambio gaseoso, pudiendo originar una disminución de la saturación de oxígeno en el feto y generar compromiso fetal (4–6). La repercusión de esta postura sobre el feto parece aumentar el número de partos que precisan de ayuda instrumental y realización de episiotomías para el alivio del expulsivo (7–9); en cambio esta postura disminuye la pérdida de sangre durante el parto así como la posibilidad de hemorragias postparto (9). De la misma manera esta posición ha demostrado generar compromiso sobre el retorno venoso de la madre, provocando en ellas mayor incidencia de edemas postparto en miembros inferiores. Esto no sucede así en otras posturas como los decúbitos laterales (4–6).

Los resultados de la revisión Grupta en el año 2000 (10) muestran que la posición de decúbito supino está asociada a mayor índice de partos instrumentales, episiotomías, malestar materno y más incidencia de patrones de frecuencia cardíaca fetal anormal, en comparación con las posiciones no supinas o la posición lateral.

 

Posición de pie:

Esta posición permite a la mujer realizar inclinaciones de tronco, consiguiendo así la posición de semiflexión en la que va a poder realizar libremente los movimientos de anteversión/retroversión y de nutación/contranutación según conveniencia(3). En caso de posición vertical total, las caderas se posicionan en extensión provocando la anteversión pélvica y nutación. Esta posición ha demostrado aumentar la eficacia de las contracciones uterinas(11).

En comparación con las posiciones horizontales, la posición vertical no asocia alteración en el intercambio de gases en la gestante(12), por lo que tampoco se afectaría la oxigenación fetal.(13)

Numerosos estudios (Caldeyro-Barcia en 1960, 1978 y 1979, Mendez Bauer en 1975 y 1976 y Miller y Roberts en los años 80) prueban que la verticalidad y la posición de decúbito lateral se asocian con unas contracciones uterinas mas eficaces. El aumento de dicha eficacia viene dado por;

 

  • Aumento de la efectividad de las contracciones, favorecido por la gravedad(11).
  • Disminución significativa de la frecuencia de contracciones (en un alto número de mujeres)(11).
  • Disminución del dolor y aumento de la comodidad(14).
  • Partos más cortos y con menor número de contracciones, lo que supone una disminución en la necesidad de analgesia y oxitocina(15).
  • Reducción del número de episiotomías, beneficioso para el suelo pélvico(15,16).

No todo son ventajas para esta postura. Esta posición se ha asociado con incremento de pérdida de sangre en la madre, pudiendo superar los 500 ml (1) y a mayor índice de desgarros perineales de tercer grado (17,18).

 

Decúbito lateral:

La posición de decúbito lateral proporciona a la gestante gran libertad para los movimientos pélvicos, ya que es una posición en la que se puede variar el grado de flexión de cadera (2).

Con respecto al decúbito supino, se ha observado una mayor eficacia en el trabajo uterino (mayor intensidad y menor frecuencia de contracciones), eficacia que resulta ser inmediata y dura tanto tiempo como se mantenga la posición (19).

Un dato estadístico de interés que presenta esta posición con respecto al resto es la de presentar la mayor tasa de perinés intactos (66,6%) evitando así la necesidad de realizar episiotomías (20).

Estudios concluyen que la posición en la que disminuye la probabilidad de desgarros perineales es la posición lateral en gestantes con anestesia epidural (20–24).

 

Posición de sedestación:

Esta posición da lugar a multitud de posibilidades según los grados de flexión de cadera, quedando entonces la posibilidad de poner las caderas en posición de semiflexión para tener liberación de movimiento, o en su defecto llevar las caderas a hiperflexión para llevar la pelvis a retroversión y así aumentar el estrecho inferior (en la fase de desprendimiento) (2).

Para este tipo de posición se puede contar con las sillas de parto, aunque estas deben permitir que la mujer tenga libertad de movimiento para encontrar una posición que sea de su agrado en todo momento. La utilización de la silla de parto se ha observado que aumenta los riesgos de hemorragia (25–28).

La posición de sedestación supone una disminución del dolor sobre la zona lumbar durante el periodo de dilatación, además se siguen conservando los beneficios de la bipedestación en cuanto a la efectividad de las contracciones uterinas (29,30).

 

Posición cuadrupedia:

En esta posición podemos encontrar dos variantes en función de la posición de la espalda; si la espalda se encuentra en posición horizontal, la cadera estará en flexión moderada permitiendo todo tipo de movimientos. Con la espalda en posición genupectoral las caderas estarán más flexionadas lo que conlleva a la retroversión pélvica y a contranutación del sacro (2). Esta postura de cuadrupedia parece ayudar a la colocación del  feto cuando éste tiene una presentación posterior en lugar de anterior, esto se asocia a mayor dolor, mayor duración del parto y mayor bloqueo durante la fase del expulsivo. La posición en cuadrupedia mantenida durante unos 10 minutos contribuye a que esa posición desaparezca (31,32).

Las posturas de cuadrupedia y de rodillas parecen ser mas favorables para la gestante, registrando un mayor numero de perinés intactos y mayor grado de satisfacción de la mujer frente al dolor (22,33–35). Cabe destacar que esta posiciones resultan difíciles de mantener con analgesia epidural

 

Posición agachada o en cuclillas:

La posición genera una retroversión pélvica y una nutación del sacro (2), además la pelvis aumenta sus diámetros anteroposterior y transversal, esto conlleva partos en los que se precisa menor estimulación por oxitocina y supone partos menos instrumentales (9).

Con esta posición se obtienen los mismos beneficios que aportan las posturas verticales con el inconveniente de que para aguantar esta posición en el tiempo, y que no sea tan duro para la parturienta, haya que recurrir a la ayuda de otra persona o de una silla o unos agarres (34).

sumado a la complicación de la mujer occidental para aguantar en la posición de cuclillas (34).

 

Conclusiones

La Fisioterapia tiene una amplia variedad de técnicas y maniobras con las que puede verse favorecida la fase de la dilatación del parto, aportando grandes beneficios sobre la gestante en términos de dolor, confort y satisfacción. A pesar de todos los efectos positivos que puede obtenerse con la implantación de la Fisioterapia en el ámbito obstétrico, la participación aún parece escasa.

En cuanto a las posiciones que se pueden adoptar en el proceso de parto, no parece haber evidencia que deje claro cual es la posición ideal, quedando de acuerdo la mayoría de estudios en que lo mejor es el cambio postural durante el parto a elección de la gestante, buscando con el cambio postural la posición de mayor confort en cada fase del parto.

A pesar todo, y aunque adoptemos las medidas necesarias para disminuir el dolor y posibles complicaciones durante el parto, este no deja de ser un momento traumático para el suelo pélvico de la nueva mamá, por ello recomendamos también, que después del parto, se haga un control tanto médico como fisioterapéutico para valorar el suelo pélvico después del proceso de parto.

Si ya has tenido el bebé y lo que se quiere es saber si se puede o no hacer ejercicio, recomendamos revisar la entrada; “he sido mamá, ¿puedo entrenar?”.

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posturas-parto

1. Gupta JK, Hofmeyr GJ. Position for women during second stage of labour. Cochrane database Syst Rev. 2004 Jan;(1):CD002006.

2. B. C-G. El periné femenino y el parto. Elementos de anatomía y bases de ejercicios. Barcelona: Los libros de la liebre de marzo; 1998.

3. B C-G. Anatomía para el Movimiento – El Periné Femenino y el Parto. Bascelona: Los libros de la liebre de marzo; 2008.

4. Johnstone FD, Aboelmagd MS, Harouny AK. Maternal posture in second stage and fetal acid base status. Br J Obstet Gynaecol. 1987 Aug;94(8):753–7.

5. Carbonne B, Benachi A, Lévèque ML, Cabrol D, Papiernik E. Maternal position during labor: effects on fetal oxygen saturation measured by pulse oximetry. Obstet Gynecol. 1996 Nov;88(5):797–800.

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